Quiénes son
Leonardo y Gonzalo Pelúa, hermanos. El taller lo fundó el padre, Carmelo, hace más de treinta años, con el nombre «Electricidad Chico» — su apodo. Hace unos doce años pasó a llamarse Check Engine. Siempre en el mismo local. Son ellos dos solos.
En qué son buenos
Electricidad, inyección electrónica, diagnóstico computarizado y reparación de módulos. Son aparatistas autorizados por LATU, que es lo que habilita a intervenir los relojes de los taxis.
Y acá está el dato que lo cambia todo: otros talleres les derivan los autos que no logran resolver. Cuando un mecánico se traba con una falla de inyección, el auto termina ahí. No es marketing: es lo que pasa.
Tampoco hacen mecánica general, y eso también importa: saben lo que no hacen.
El problema
Nada de eso existía en internet. Treinta años de oficio, una especialidad que el resto del rubro reconoce, y un cliente que buscaba en Google encontraba a cualquier otro.
Qué construimos
Un sitio propio con dominio propio, construido sobre ese dato y no sobre generalidades. La derivación desde otros talleres es el eje de la página, no una línea perdida. Y queda claro qué no hacen.
Antes de escribir una palabra hubo un relevamiento con guía de preguntas, sentados con Leonardo. Sin eso, el sitio habría dicho «calidad y confianza» como todos los demás.







